
Sentir los sentimientos en línea recta es todo lo que quería... por ahora; así que, toda decidida, cerró los ojos e intentó reordenar el caos que era su discurrir...
Levantó la alfombra de melancolía que cubría desde hacía tanto tiempo su porción de neuronas y la enrolló bien sujeta para ponerla a un lado haciendo contrapeso.
Barrió pedacitos de sueños rotos que no se había molestado en retirar y constantemente acudían a su memoria como hirientes cristales afilados que desgarraban su esperanza.
Puso en pequeños cofres los recuerdos personales, tantos amigos había dejado pasar por miedo a que le partieran el corazón... por pánico a descubrir que no estaba hecha para tener amigos... tanta gente a la que había querido y odiado... se dió cuenta que los odiados llevaban un peso añadido, unas cadenitas muy pesadas que los unían a ella... tenía que esforzarse y, poco a poco, como quien lleva a la basura pequeños recortes de revista, trozos de papel con anotaciones, aquellas cajas que contuvieron tantas cosas y cositas que le hacían feliz cuando las volvía a ver, tenía que deshacerse de ellos, era una carga demasiado pesada que ya no le apetecía llevar...
Ordenó las cosas pendientes etiquetadas con "algún día..." prometiéndose cumplirlas antes de acumular más... colocó este montón en un costado de la cabeza para poner el de " planes realizados" en el otro... así se daría cuenta si había desnivel en la balanza.
Y, poco a poco, ahora levantando un pie, ahora haciendo equilibrios sobre una línea imaginaria con los brazos en cruz para no decantarse hacia ninguna parte, sopesando la situación, se dió cuenta que no podía controlarlo todo, pero eso era la vida, aprender a canalizar todo lo que ahora la destruía.
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