
Respiró con todo su ser y el aire fresco acarició sus fosas nasales reavivando sus pulmones, cerró los ojos de satisfacción y repitió una y otra vez... una... y otra vez; llevaba mucho tiempo conformándose con pequeñas bocanadas de aire caliente, sintiendo cómo se ahogaba lentamente mientras el papel secante que parecía tener en su plexo solar aspiraba con fuerza e insistencia.
Necesitaba la lejanía, necesitaba la soledad, pero no la que viene entre multitudes... necesitaba saber quién era y qué quería...
Necesitaba la lejanía, necesitaba la soledad, pero no la que viene entre multitudes... necesitaba saber quién era y qué quería...
Respiró y se dió cuenta que necesitaba seguir andando, necesitaba seguir avanzando.
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