
No me apetece escribir, me apetece sentarme en un rincón y observar todo cuanto sucede... detenerme a disfrutar de las nubes moldeadas, percibir cómo el aire me acaricia al pasar a mi lado, dejar que se fusione el murmurar de la gente en mis tímpanos, disfrutar de la inocencia que reflejan los niños, imaginarme una conversación con l@s desconocid@s que captan mi atención como si un nexo invisible nos uniera; no pensar en nada, dejarme llevar y saborear el paso del tiempo, sin estrés, sin más futuro que el minuto que sucederá... poner mi vida a cámara lenta para poder rendirle un homenaje a esta vida que nos castiga pero nos permite vivir... darle las gracias a cada célula de mi cuerpo que cada día me acompaña para ocuparse de mí a pesar de mis continuas quejas... darme cuenta que, a pesar de todo, hay muchas cosas que se nos escapan por no permitirnos percibir las sensaciones que nos rodean... olores, pequeños detalles que hacen el conjunto de nuestra realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario