14 jun 2007

Me preguntas por su dolor

(Escrito en 1994)

Bien hecho, Johnny.

Pero metiste la pata al decirle que eras el mejor, eso no le impresionó, más bien le asustó pensar que esperarías de ella mucho más de lo que te podía ofrecer.
Siempre haces lo mismo, siempre corres mucho, siempre eres el más rápido, pero nunca te dás cuenta de que corres en dirección equivocada.

Te ha dejado y te aseguro que nunca mirará hacia atrás, nunca volverá a pronunciar tu nombre... ni siquiera lo pensará... es más, ya caíste en el olvido de su vaso, quedaste sepultado bajo el hielo del último trago, en esas neuronas muertas que fueron destruídas por el dolor que le causaste.

La ví llorar, no sabía si era de tristeza, de rabia, de dolor... lo único que sabía era que lloraba por tí, entonces juré que la ayudaría a olvidarte, que nunca más la vería hecha pedazos por culpa de alguien que no sabía ni lo que quería, ni lo que era, que lo único que sabía era que tenía que dejarla aún sabiendo que, probablemente ahora, diez años después, querría morir al darse cuenta de todo lo que le había hecho y que tendría que olvidarla como ella había hecho con él después de muchas noches de desear la muerte sin querer morir.




Tú te alejaste después de decirle todo lo que la querías... te quedaste tranquilo... por cinco minutos (el tiempo suficiente para alejarte).

Se enganchó a todo lo que pudo: drogas, alcohol, juego... todo menos una nueva compañía... todo menos mi compañía. Sí, me rechazó como quien rechaza a uno más... ya hace diez años que me prometiste que la olvidarías... pero hoy estás aquí, llorando por ella como yo.

Renunció a la felicidad y únicamente vivía para saber que tú eras feliz, nada le importaba que yo estuviera allà oyéndola, escuchando cada una de sus hirientes palabras aún cuando veía que en mi cara casi se habían formado unos profundos surcos que encauzaban mis lágrimas como testigos de mi dolor, de mi deshacerme por dentro por un nombre prohibido...

Al principio pensé que tú, mi mejor amigo, volverías y la harías regresar al mundo de los vivos, al mundo que destroza a los débiles pero con ella no puede... a ella sólo podía destrozarla tu lejanía y tu indiferencia.

Así pues, amigo, nunca me vuelvas a preguntar por su dolor, de si te recuerda... no se acuerda de tí sinó de tu sombra, sin saber ya ni si sólo eres una imagen en su cerebro.

No me preguntes por su dolor cuando la ves delante tuyo llorando de esa manera... cuando llora con una desesperación que no te habías atrevido ni a imaginar... ni cuando ves que se retuerce en el suelo alargando los brazos para abrazarse a ella misma tan fuerte como puede... para poder olvidarse de todo aquello que la asusta y de todo en general para que, por un momento, no le hagan más daño... para que le den tiempo de rehacerse del dolor acumulado, del dolor que guarda para ella...

No me preguntes por su dolor porque... amigo... sabes que sólo podré hablarte del mío.

(gracias por estar ahí aunque nunca te lo llegase a decir).

2 comentarios:

Indigo dijo...

Esto dolió... Un abrazote, Noe

Noe, siempre hay una salida dijo...

Indigo,

Mira si dolió que aún ahora, después de tanto tiempo, aún guardo el escrito para recordar que si algún día me cruzo con ese amigo... tengo que decirle lo mucho que me sirvió su apoyo aunque en ese momento no lo viese e incluso lo despreciase haciéndole tantísimo daño... quién sabe? tal vez en algún blog esté descrita mi persona como un ser mezquino y cruel...

Besos,
Noe.


Algo que oí

  • Pudo hacerlo porque no sabía que era imposible.
  • Manteneos locos, pero comportaos como personas normales. Corred el riesgo de ser diferentes, pero aprended a hacerlo sin llamar la atención. Paulo Coelho.
  • Es mejor quemarse que apagarse lentamente. Kurt D. Cobain
  • El alma resiste mucho mejor los dolores agudos que la tristeza prolongada. Jean Jacques Rousseau
  • Nos hace grandes pensar en lo más pequeño.
  • Cometí el mayor de los pecados, me propuse ser feliz.

Canciones para detenerse y respirar

  • Lucía - Joan Manel Serrat
  • Romeo and Juliet - Dire Straits
  • Corazón - El Canto del Loco

de Christopher Gilbert